En el primer aniversario de la muerte del Ingeniero Eugenio Bruno Ricciolini, recordamos su obra en la nota publicada en la revista INFOTECNO de abril de 2016.  

Con estampa tanguera...

El Ingeniero Ricciolini histórico Decano de la Facultad de Pacheco:


ricciolini

 

Hijo de inmigrantes italianos, el Ingeniero Eugenio Bruno Ricciolini pasó su infancia en el barrio porteño de Pompeya. Asistente a la escuela pública recuerda el barrio de su niñez con cariño y habla del compromiso de madres y docentes a la hora de ir al colegio "El guardapolvo blanco era el orgullo de las madres. La mía planchaba mi delantal con mucho almidón y me protestaba cuando lo ensuciaba ", recuerda, el hoy Decano de la UTN Pacheco.

Creció jugando a la pelota en calles de tierra, en una época en donde el respeto, el compromiso y la solidaridad era moneda corriente y un estado natural en las personas. Asistió a la Escuela Fundición Maestranza del Plumerillo, una de las primeras Escuelas Industriales creadas durante el gobierno del General Juan Domingo Perón, una vez recibido de técnico, comenzó a trabajar y a estudiar Ingeniería Metalúrgica en la UTN Buenos Aires en donde con mucho esfuerzo y trabajo después de siete años logró el objetivo "Estudiar y trabajar no es fácil para los chicos de ahora y en esa época era igual, a veces te cambiaban el horario en el trabajo y no podías seguir las clases, entonces la carrera se prolongaba", hace memoria Ricciolini, comprendiendo a los alumnos de la facultad que dirige.

Fue ayudante de cátedra desde que la delegación de la Regional Buenos Aires comenzó a funcionar en la escuela de la fábrica Ford. Además daba clases en el colegio Segundo Fernández y recuerda orgulloso que muchos de los docentes que hoy forman a los futuros profesionales en la Universidad de Pacheco fueron alumnos de sus clases. Con la llegada de la democracia y la normalización de las universidades el Ingeniero Ricciolini se convirtió en Decano electo, de la ya Facultad de Pacheco. Hoy hace unos treinta años que lleva adelante su gestión ininterrumpidamente, una gestión de trabajo y crecimiento, de expansión estructural y académica. Atrás quedaron aquellos días en que la Facultad, que hoy se levanta imponente al costado del puente de Pacheco, se limitaba a una hectárea. Años de trabajo han tomado para que hoy la Facultad cuente con cinco edificios, dos quinchos, un microestadio y hasta una residencia estudiantil. Carreras acreditadas y nivel académico adecuado son el esfuerzo y el trabajo de una gestión comprometida con el crecimiento y la educación. “Cuando llegamos, lo único que había acá era una sección de radio Pacheco, contábamos con un aula grande entonces dábamos clases en los colegios secundarios de la zona, después de diez años de trabajo, de incansables horas de espera y de hablar con distintos funcionarios logramos tener las siete hectáreas que tenemos hoy”, cuenta orgulloso el Ingeniero Ricciolini.
Debido a su trayectoria el Decano de la Facultad de Pacheco fue nombrado, un año atrás, primer Presidente Honorario del CONFEDI, el organismo que hace unos veintisiete años ayudó a fundar y que reune a todas las facultades de ingeniaría del país, ya sean públicas o privadas.

Lejos de su despacho Riccciolini disfruta de los asados en familia junto a sus cuatro hijos y sus cuatro nietos, de las melodías de algún tango o tal vez un partido del Huracán de sus amores. Vacaciona en la costa donde tiene una pequeña propiedad y reconoce que durante su descanso solo lee novelas tratando de dejar de lado, por unos días, los textos técnicos que hacen su labor diaria.

El Ingeniero Ricciolini disfruta del tango mientras trabaja o cuando está descansando y a pesar de haber recorrido distintas milongas, cuenta que bailar tango es una materia que aún tiene pendiente.